miércoles, 3 de marzo de 2010

Y tanto comentar me ha dado ganas de escribir...
Luego de mucho sin hacerlo, o bueno no, luego de mucho de no publicarlo.
Hay otra cosa que adoro en la vida, y es estar en el escenario.
Abajo las cosas funcionan de un modo, se mueven a un ritmo, no sabes qué pasará.
Arriba del escenario, es mejor aún. Las cosas se mueven y mudan de colores, de detalles y de pieles. Haces cosas que nunca antes imaginaste hacer, encarnas personas ajenas que se vuelven tuyas y parte de tí, y aunque sabes qué pasará en el siguiente acto, siempre pasa algo que te sorprende.
Tras bambalinas, la locura. Los sentimientos a flor de piel, la adrenalina de no fallar, la intensidad en cada movimiento, las ganas de presenciar el espectáculo y controlarse, debido a que desde atras, el suspenso se vive mejor.
Primera llamada. La ropa que nunca usarías en tu vida diaria, el maquillaje que detestas en la vida real, y porqué no, las personas que en el día a día evitas voltear a ver, arriba del escenario son partes escenciales de tí. Las respetas y las cuidas, las veneras.
Cada palabra y frase que se olvida, que cobra un nuevo significado dentro de tí.
El trabajo de semanas o meses, de horas de esfuezo que se traducirán en 30 minutos o menos de una actuación. ¿Fácil? Solo quien ha tenido las hagallas de llevarlo a cabo puede responderlo.
Segunda llamada. El trabajo en equipo cobra un sentido diferente, ya que no hay mejor forma de hacer un amigo que conocerlo como actor. Notar sus cambios de humor, sus frustraciones, (porqué no?) sus cambios de ropa y de estilo. La personalidad adaptada a un humano prestado, que probablemente no existió pero que ahora es suyo. La seguridad de que al fallar tú, fallamos todos. EL orgullo de que el éxito nunca será de uno solo, sino de los demás también.
Las luces se apagan. Un director frenético que intenta mantener la calma, personas que se han fundido en un solo corazón que vibra de adrenalina y pasión al mismo ritmo. ¿Qué sucederá ahora, en esta nueva función?
Tercera llamada. Comenzamos.
'La vida es una obra de teatro. Vive, ríe, disfruta antes de que caiga el telón.'

y esque al final, el show debe continuar. -siempre-.

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